lunes, 27 de mayo de 2019

Visita a la comunidad de los Capuchinos



Lo primero que sorprende es el silencio… el convento capuchino de San Francisco ubicado en el corazón de la ciudad, nos asombró, no sólo por su belleza, sino por el ambiente de sencillez y de paz que mantiene.

Como cierre de nuestras visitas a comunidades religiosas de vida activa, este mes de mayo saludamos a los Capuchinos, una comunidad con una presencia centenaria en León.

El superior, el P. Javier, nos recibió a los seminaristas y el Rector, y nos presentó a la comunidad que conforma el convento, siete frailes en total; nos hizo un recorrido por las instalaciones de los frentes pastorales que atienden como son los talleres de la FP, el edificio del albergue, y la atención pastoral; celebramos la Eucaristía con la comunidad y los fieles que asisten al culto de la iglesia, incluyendo a peregrinos, y luego tuvimos dos momentos de compartir muy valiosos.

Es una oportunidad más de integrarnos como iglesia diocesana, que, desde distintos frentes, responde a la misión encomendada. Como seminaristas valoramos estas ocasiones que nos hacen ver la riqueza de carismas y la necesidad, de que, conociéndolos, los valoremos en nuestra vida pastoral.




Encuentro diocesano de Confirmación, Monaguillos y Gente Ce



En los meses de abril y mayo se llevaron a cabo los encuentros para los confirmandos y monaguillos de la diócesis, que en esta oportunidad coincidieron con el encuentro de Gente CE y donde los seminaristas animamos la actividad.

Como siempre la presencia de los niños y jóvenes alegra nuestra casa, que sale de su silencio eventual para llenarse de risas y voces en el futbolín y los salones de trabajo. Decía San Juan Bosco “Los jóvenes no solo deben saber que se les quiere, deben sentirlo”. (M.O.)

Nos acompañaron de las parroquias de Santo Toribio de Mogrovejo, El Salvador, San Froilán, San Claudio, San Isidro Labrador y Jesús Divino Obrero.

Compartiendo con los chicos, nos convencemos de la generosidad y la alegría con que viven el encuentro, la disposición y la esperanza; razón tiene el Papa Francisco en insistirnos en salir y acompañar a los jóvenes sin miedo, con audacia porque ellos necesitan ver testimonios enamorados de Cristo, que los inquieten a preguntarse si vale la pena dar la vida por Él.







Pascua Joven


La celebración de la Pascua este año nos ha hecho mucha ilusión en el Seminario ya que el pasado triduo pascual dos jóvenes, Kerri y Álvaro, de Gente CE, compartieron con nosotros la preparación y la fiesta Pascual.

Los dos chavales se insertaron en la actividad del Seminario viviendo lo que en el día hacemos: la oración de la liturgia de las horas, las comidas, el juego y los momentos de comunidad, las prácticas de piedad (el viacrucis y el Rosario) y las celebraciones propias de esos días santos. Por nuestra parte los seminaristas, además de las actividades de casa, acompañamos a los formadores en las ceremonias de los pueblos que están a su cargo, momento también valioso para estar viviendo la piedad de la gente.

Agradecemos al Señor por la vida de estos jóvenes y oramos porque sean muchos más los que en su generosidad y disponibilidad abran su corazón a un encuentro más cercano con Jesús que siempre está llamando.




ENCUENTRO DE CATEQUISTAS EN CARRIZO DE LA RIBERA


La Delegación de Catequesis de la Diócesis realizó el encuentro anual de catequistas el día uno de mayo en la población de Carrizo de la Ribera al cual también asistimos los seminaristas.

El tema del encuentro fue: la Liturgia en los procesos catequéticos de la iniciación cristiana. La Hna. Isabel nos dejó ver la importancia de la didáctica para explicar el lenguaje litúrgico en la catequesis y así ubicar mejor a los niños y niñas en la comprensión y vivencia de los temas de iniciación y hacerlos más atrayentes.

Alrededor de 150 catequistas estuvimos en la  de la Casa Cultura de la población en un primer momento, luego nos desplazamos a la comida donde compartimos y nos integramos, para terminar el encuentro en el monasterio de las Hermanas Cistercienses quienes nos brindaron una gran acogida; La eucaristía de cierre fue presidida por D Julián.  

Agradecemos a D César  y su equipo por el buen momento vivido y por los frutos de este encuentro en nuestra actividad pastoral.


jueves, 16 de mayo de 2019

Lectorado de Thierry y Adrian

Nuestra Diócesis se lleno de alegría, al instituir dos nuevos lectores de la palabra. Se trata de uno de los Ministerios Laicales que se van otorgando a los seminaristas que están realizando el proceso de formación para llegar a ser un día futuros sacerdotes. Adrián nos dedica unas palabras:

     Muchas veces durante estos días he escuchado –incluso yo mismo he comentado– que el lectorado es un paso hacia el sacerdocio. Y es cierto, pero me parece que nos equivocamos, yo el primero, si sólo lo vemos así. Creo que ésta ha sido una de las primeras gracias que el Señor me ha concedido tras la institución como lector: comprender, tan siquiera un poco, qué es lo que hemos recibido y no verlo como un simple trámite.
     El ministerio del lector es el servicio de y desde la palabra, pero, para mí, lo fundamental no está en el cómo de la proclamación: voz clara y audible, con ritmo adecuado, buena vocalización, entonación,… La clave está en el desde dónde y el para qué.
     El desde dónde tiene una doble respuesta. En primer lugar, porque Dios siempre nos “primerea”, el ministerio –cualquier ministerio– ha de ejercerse como respuesta acogedora de la bendición de Dios, la cual se pide expresamente durante el rito de la institución. El segundo “lugar” es la meditación asidua de la palabra, escucharla y conservarla en el corazón para que día tras día se acreciente en el ministro un suave y vivo afecto por ella.
     De modo semejante, el para qué tiene una parada antes de llegar a su destino final. Esa parada es el mismo lector, que, por la gracia de Dios, se sentirá penetrado y transformado por su palabra. Y el destino final son las personas de la comunidad, a quien se le anuncia y en cuyos corazones la palabra se hará cada Dios más viva y eficaz.
     Eso es el lectorado: un ministerio, don y tarea al servicio del Pueblo de Dios por el que Dios continúa configurando al ministro a la imagen de su Hijo.