domingo, 1 de mayo de 2011

Celebrando la fe con la gente sencilla.

Una experiencia enriquecedora e inolvidable.
Hoy comparto contigo querido lector la experiencia de celebrar mi fe con la gente de los pueblos: Villalobar, cabreros del rio, Jabares de los Oteros entre otros. Siendo sincero contigo los pueblos me encanta por dos motivos: los pueblos son escuela de humildad y sencillez donde se va aprender; en segundo lugar el trato con las personas es más cercano, más familiar.
Te puedo asegurar que es una experiencia que no se olvida. He vivido momentos de alegría, de compartir con mis compañeros y amigos (Don Rubén, Luis) y citaré algunos de estos momentos especiales.
El Jueves Santo celebramos tres momentos especiales e importantes: La institución de la Eucaristía, La institución del sacerdote, el mandamiento del amor. Pues bien, en este clima de alegría y oración celebramos la misa con la gente de los pueblos antes citados, créeme que es un gusto ver con qué alegría y fe la gente participa en las celebraciones eucarísticas.
El viernes Santo, celebrábamos el via crucis, en esta celebración pude constatar mayor participación de los fieles. Una anécdota que merece ser citada es la experiencia en el pueblo de Jabares, celebramos los oficios, ahí conocí a una feligrés muy mayor, pero con una humildad y sencillez extraordinaria.
El viernes por la noche, en el pueblo Villalobar, tuvimos una procesión, en donde se recordaba la muerte del Señor, pues bien, en este clima de silencio y oración, era increíble ver a tanta gente participar en la procesión, pero lo llamativo era con que fe participaban, adultos, niños. Si alguien piensa que nuestros pueblos no tienen fe, se equivocan.
El sábado Santo, nos preparábamos para la noche santa, la vigilia en donde celebramos la resurrección de Jesucristo, el Hijo de DIOS. Celebramos dos vigilias, pues bien, como sabéis se bendice el fuego, llamado lucernario, en este ambiente de alegría, paso un acontecimiento “chistoso” y es que improvisamos un lucernario, o mejor dicho, una feligrés improviso el lucernario, pues bien, cuando se procedía a encender la maleza, se produjo una humareda increíble, a tal punto que hemos tenido que abrir las ventanas de la iglesia, para no intoxicarnos. Cosas de la semana santa.
El domingo celebramos la resurrección del Señor, muchísima gente participando en la misa (adultos, jóvenes, niños), sin duda alguna con su sencillez , sabían que celebramos lo central de nuestra fe : La Resurrección del Señor.
Es importante decir, que después de las celebraciones teníamos unos momentos para compartir con la gente. También parte de la aventura era, que teníamos que preparar la comida, organizarnos para la limpieza de la casa, fregar etc.
Que la alegría de Cristo resucitado, nos motive para seguir adelante con nuestra vida, con nuestras ilusiones y esperanzas, de parte de este servidor y el de mis compañeros recibid un saludo de alegría en Cristo Resucitado. ¡Aleluya!

Santos Ramírez