domingo, 9 de octubre de 2011

Memoria de los Ejercicios de inicio de curso

Querid@s amig@s:
Os escribo de nuevo para contaros mi experiencia en los ejercicios espirituales que hemos realizado la semana pasada la comunidad del Seminario, en la casa de espiritualidad de los Misioneros Claretianos de León. Los ejercicios fueron dirigidos por D. Juan Jesús, canónigo de San Isidoro y párroco de La Robla.
La experiencia ha sido muy buena: hemos profundizado en el sentido de la vocación sacerdotal, y tratamos de llegar a los cimientos de la misma, para fortalecerla y madurarla. También hemos analizado el contexto en el que se produce nuestra vocación: cómo es la sociedad de hoy, cuál es la realidad, y el compromiso que nos pide Dios en medio de ella. La dirección y acompañamiento de Juanje ha sido muy importante para llevar a cabo la experiencia.
Hemos seguido una buena dinámica, donde nos hemos centrado en la oración, el silencio, la contemplación, como “recarga de batería” espiritual, para seguir adelante con compromiso y realismo nuestra condición de seminaristas y futuros sacerdotes. Quiero también desde estas líneas agradecer al equipo formador del Seminario la oportunidad que me han dado de vivir esta experiencia, y también agradecer a los Misioneros Claretianos su cordialidad y disponibilidad para acogernos en su casa de ejercicios.
Para finalizar, os dejo mi conclusión: el centro de toda vocación Cristiana es Dios. Todo aquello que no se fundamenta sobre Dios se distorsiona. Dios manifestado en Jesucristo, esa debe ser nuestra primera piedra sobre la que se asiente todo el edificio.
Quisiera terminar con unas palabras de San Francisco de Asís, cuya memoria celebramos el 4 de octubre, durante los ejercicios espirituales: “¡Oh alto y glorioso Dios!, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para cumplir tu santo y veraz mandamiento. Amén”
Seguiremos en contacto. Una abrazo a tod@s.

Guillermo Álvarez