sábado, 28 de enero de 2017

Guillermo, de pastoral en Cistierna

Hola a tod@s:
Como siempre es un placer para mí compartir con vosotros unas palabras para comentaros cómo va mi proceso vocacional.
Tras completar con éxito el ciclo institucional de estudios eclesiásticos el pasado verano, la Diócesis de León me ha encomendado la tarea de desarrollar mi labor pastoral en la parroquia de Cristo Rey de Cistierna y en su unidad pastoral, con todas las parroquias que comprende; labor que vengo desarrollando desde el mes de septiembre.
Esta etapa pastoral se contempla dentro del último discernimiento antes de recibir las Sagradas Órdenes, y  también tiene por objetivo preparar al candidato en la tarea pastoral al servicio de la Diócesis allá donde ésta lo requiera.
Estoy viviendo esta etapa con alegría y felicidad, pues creo que mi vocación es ser sacerdote. No me considero un ejemplo para nada, pero creo que a pesar de mis debilidades y flaquezas el Señor me llama a seguirle como sacerdote, y por eso me siento agradecido y feliz por este regalo tan grande e inmerecido que es la vocación sacerdotal.
Entregarse al Señor en el sacerdocio es una tarea hermosa, en la cual la oración ocupa un puesto muy importante. La oración diaria, la lectura de la Sagrada Escritura y los Sacramentos, además de darse a los demás; son la forma de mantener una buena relación con Dios, necesaria para toda vocación cristiana y concretamente para la vocación sacerdotal. Ésta forma de vida debe aprenderse en los años de seminario, y ayuda al sacerdote a configurarse con Cristo Buen Pastor.
Ahora quiero hablaros de Cistierna, donde estoy realizando mi labor pastoral. Debo decir que es un pueblo muy bonito, a la puerta de los Picos de Europa, de gente acogedora y generosa, que tan pronto como llegué me quisieron dar lo mejor de sí mismos. El Santo Patrono de Cistierna es san Guillermo de Peñacorada, un ermitaño y fundador de cenobios que vivió en el Siglo XII en la misma montaña de Peñacorada que preside la Villa. San Guillermo es venerado con devoción por la gente de Cistierna, y al llevar el mismo nombre no puedo menos que acogerme a su protección.
Don Avelino es el sacerdote párroco que tutela mi tarea pastoral, y de quien puedo aprender mucho.
En su parroquia mi labor pastoral comprende la catequesis de diversos grupos, le asisto en la celebración de la Liturgia Eucarística, le acompaño en la distribución de la Sagrada Comunión a los enfermos, aprendo de él la labor de la atención del despacho parroquial, y comparto con todos los fieles de la parroquia sus vidas, sus alegrías, y sus sufrimientos.
Una vez, un sacerdote sabio me dijo “el termómetro de nuestra vocación es la caridad pastoral”. Llevo estas palabras muy presentes en mí día a día. Os pediría que recéis por mí. Gracias por tomaros el tiempo de leer estas palabras y hasta la próxima ocasión.