viernes, 6 de mayo de 2011

HOMENAJE Y DESPEDIDA A NUESTRA QUERIDA JOSEFA

Esta tarde hemos celebrado la jubilación de Josefa, una de las trabajadoras que ha servido al seminario durante la friolera de 27 años. En el acto de homenaje que hemos querido hacerle se han leido las palabras que ahora colgamos en nuestro blog. Sirvan desde aquí para seguir expresando nuestra gratitud a nuestra querida Josefa por todo lo que ella ha dado a este seminario:
"Solemos escuchar y decir en distintas ocasiones que el seminario no es sólo un enorme y frío edificio, sino las personas que lo formar y que le dan vida. Y si miramos a las personas que son nuestro seminario aquí nos encontramos con muchos rostros, con muchas historias, con muchas vidas… Están los seminaristas, los principales protagonistas, los que justifican la existencia de esto que llamamos seminario, y con ellos estamos los formadores, profesores, párrocos… Todos intentamos hacer camino juntos, animándonos los unos a los otros.
Pero entre este elenco de quienes formamos esta casa contamos también con otros nombres y otras personas que van pasando por aquí sin hacer mucho ruido. Sois aquellos que ponéis a nuestra disposición vuestro trabajo para hacernos la vida más fácil. El seminario tampoco sería lo mismo sin vosotros: no sería lo mismo sin ese plato de comida caliente que nos espera puntualmente en la mesa cada día; no sería lo mismo sin el orden y la limpieza de quienes veláis para que todo esté en su sitio y como Dios manda; no sería lo mismo sin ese guardián de nuestras puertas que nos saluda cada mañana.
Por eso; porque también vosotros sois el seminario, porque os debemos mucho, aunque muchas veces no os lo decimos, queremos despedir hoy con todo nuestro reconocimiento y gratitud a quien ha estado prestándonos este servicio callado durante una buena parte de su vida.
Josefa: lo que hoy queremos decirte se resume fácilmente en una palabra muy sencilla, pero muy grande al mismo tiempo: ¡Gracias!
Gracias por tantos años de tu vida dedicados a nuestro querido seminario menor y a este seminario mayor en el que has realizado tu labor durante los últimos años. Gracias por tu trabajo sencillo y humilde, pero responsable y diligente al mismo tiempo. Gracias por la paciencia que has tenido con nosotros aguantando en ocasiones nuestras bromas y otras veces nuestros malos humores. Gracias por tu disponibilidad permanente para todo aquello que se ha necesitado de ti. Gracias por haber gastado aquí algunos de los mejores años de tu vida. Y gracias sobre todo por haberlo hecho siendo como eres: siempre con buena cara, siempre viva y despierta, siempre demostrando hacia nosotros cariño y comprensión. 
En este momento que quiere ser un homenaje a tu persona y un reconocimiento por tu trabajo en el seminario, también queremos expresarte nuestros mejores deseos para la nueva etapa de la vida que comienzas. Bien ganado te tienes el descanso y la tranquilidad. Disfruta de ellos en compañía de aquellos a los que más quieres. Que puedas disfrutar de tu jubilación con salud. Y, por último, te hacemos llegar nuestro deseo de que no te olvides totalmente de nosotros. Que lleves siempre un trocito de este seminario en tu corazón, igual que
nosotros llevaremos un trocito de tu persona en el nuestro. ¡Gracias y felicidades!"